Por segundo año consecutivo acudimos a la VI Trobada Hivernal Vall de Boi. Ante la falta de hielo, frío, nieve y la falta de un pronóstico meteorológico medianamente optimista, acompañamos al equipo de hielo los esquís y las focas, también echamos los pies de gato y sobre todo acopio de un montón de moral. Parece que el tiempo no va a peor y, tal como teníamos previsto, el Sábado salimos en dirección a Caldas de Boi donde dejamos el coche y comenzamos la larga pateada hacia el Barranco Malavesina, buscamos hielo y soledad y allí encontraremos las dos cosas. Tres horas después de dejar el coche comenzamos a escalar. Llegamos abriéndonos paso por la nieve sin consistencia que cubre los canchales, pero hay hielo. Estamos muy altos, las Agujas de Travesany, a lo lejos, quedan por debajo. Elegimos las cascadas por su estética y nos da tiempo de escalar tres resaltes de unos 50 metros cada uno. Ha sido un día duro, llegamos al coche con las últimas luces. Cuando consultamos la guía vemos que hemos escalado la cascada llamada Kalasmikoff
(II/3 80º), Bronco
(II/3+ 80º) y Tomatito Mix
(II/4 90º) Todavía nos da tiempo de ver la espectacular final del concurso de Dry Tooling en Boi . Cena , sorteo de regalos, … y a acostarnos demasiado tarde para madrugar. A pesar de todo, nos desperazamos, el tiempo está lluvioso. De nuevo tenemos que echar mano de la “reserva de moral” que nos caracteriza y nos dirigimos otra vez a Cavallers, en esta ocasión podemos dejar el coche en la presa ya que la nieve ha desaparecido (+5ºC). Queremos escalar la vía Antartic, que, aunque hay muy poco hielo, parece que puede hacerse. El primer largo es una cascada pero de agua, así que trampeamos por la izquierda en una trepada fácil pero expuesta entre rocas resbaladizas y hierba donde podemos “pinchar” con los piolets. El segundo largo está formado y podemos escalar a pesar de que todo suena a hueco, confiamos en no poner a prueba los tornillos que colocamos en un hielo blando.. El tercer largo lo hacemos siguiendo una fina capa de hielo que cubre la roca por la que discurre agua.. El cuarto largo nos depara un curioso bloque empotrado que no figura en la reseña y que afortunadamente es fácil de proteger y no tanto de superar. La reunión nos queda inalcanzable, a unos tres metros de altura, y nos indica la escasez de nieve de este año. El quinto y el sexto largo están formados aunque muy escasos de hielo y terminamos la vía haciendo piolet tracción en la hierba. La buena noticia es que hemos disfrutado a pesar de todo y que el tiempo ha mejorado definitivamente, así que rapelamos la vía y llegamos al coche contentos de haber sacado partido a las pocas posibilidades que este año nos ha ofrecido. Una vez más, felicidades a la organización de Icevertic, que la fiesta no decaiga, nos vemos el próximo año.