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Lorenzo comenta ..
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Unimos nuestras ganas de escalar esta clásica de Ordesa y, a pesar de la amenaza de lluvia nos encaminamos hacia el parque. Hemos salido de Huesca y cogemos el autobús de la siete y cuarto, así que en torno a las ocho comenzamos a caminar y a las diez de la mañana comenzamos la escalada. Agus Abarca ya había escalado hace años la Zaratustra pero tenía ilusión por escalar la Rabadá-Navarro. Yo ya había escalado la Rabadá pero hacía 25 años y tenía ilusión por volverla a escalar, seguramente por aquello de recuperar recuerdos o por autonegación de la evidencia, que nos hacemos viejos y necesitamos demostrarnos que no es así. Bueno, el caso es que comenzamos a escalar esta bonita vía en medio de un entorno impresionante. Sin demasiados problemas seguimos la vía apurando en libre y con algún que otro A0, yo más que Agus. Cuando llegamos al techo lo recordaba más grande. Esta vez no necesitamos los estribos, aunque los llevamos, y entre libre y A0 pasamos. Después la travesía, fácil pero peligrosa e impresionante. La segunda parte nos pareció difícil, los dos primeros largos exigentes pero bonitos, y la chimenea, como siempre, incómoda y con los seguros algo alejados. Y al final, al llegar arriba, la recompensa en forma de pradera llena de edelweis. Total unas ocho horas y media de escalada (alguna duda y un tentempié en la pradera intermedia nos entretienen un poco) y sin llover llegamos a las nueve a la pradera más contentos que Chupilla, que no sé quien era pero que debía de estar siempre muy feliz.
Lorenzo Ortas
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